Estoy viendo la cuarta
etapa de la prueba ciclista “Paris-Niza”. Los locutores dicen que
la prueba discurre por los alrededores del Ródano y yo me fijo en el
río dejando de lado a los ciclistas. Las aguas van encauzadas entre
paredes de mampostería y, cuando acaban éstas, las orillas lucen
con pequeñas pendientes alfombradas de hierba. Parece sacado de
algún cuento para niños pero es lo que veo en la retransmisión de
la carrera.
No puedo remediar dejar
de lado a los franceses y sus ríos y transportarme a la realidad de
mi ciudad, a Pamplona. Vuelvo con las imágenes del Ródano y las
comparo con las de mi río Arga, saliendo completamente derrotado.
Desde la construcción
del Parque Fluvial, los pamploneses y vecinos de las localidades de
la Cuenca, hemos descubierto un lugar que hace las delicias de
deportistas y paseantes, pero últimamente no puedo sustraerme de
mirar con pena la situación que presenta el Arga: botellas vacías,
plásticos colgando de las ramas de los árboles, troncos de árboles
arrastrados por las sucesivas riadas, carros de la compra,
contenedores de basura, restos de coches desguazados; la rotura de la
presa de Santa Engracia y su consiguiente huida de las aguas hacia
Miluce, han dejado al descubierto el lecho del río desde ¡vaya Ud.
a saber! hasta no sé dónde, haciendo impracticable el deporte del
remo, todo lo contrario de lo que sucede en las cercanías del Club
Natación gracias a la presa de la playa de Caparroso. Yo desconocía
que los restos del viejo puente del Plazaola estaban sumergidos
debajo de las aguas del Arga, pero gracias a la desidia que presenta
la mencionada presa, he podido saber que sí, que la basura pasa
desapercibida cuando se esconde debajo de la alfombra.

No tengo idea de cual es
la pirámide de responsabilidades en la conservación de un río, en
este caso navarro. ¿Acaso es la Confederación Hidrográfica del
Ebro quien debiera ponerse al frente de la situación y proyectar un
trazado debidamente encauzado como lo hacen nuestros vecinos del
norte? ¿Qué podemos preguntar a los ecologistas que defienden no
alterar el cauce para no afectar a la fauna y flora del río? ¿Por
qué miran hacia otro lado para no ver el estado miserable del río?
¿Y el Ayuntamiento y el Gobierno no tienen ninguna responsabilidad
en este asunto? ¿Y qué decir de nosotros, los navarros, los de
siempre y los recién llegados, porque somos nosotros los que
ensuciamos, no son los de Extremadura ni los de Cataluña, somos
nosotros, los que presumimos de tener una ciudad muy bonita, llena de
parques y limpia ¿limpia? ¡No!
Todo esto ha pasado por
mi cabeza cuando veía la etapa de la “París-Niza” y además me
he enterado del ganador.
Hasta pronto.
Bs.
