Parece que el sol me ilumina de
nuevo. Mis dolores van desapareciendo y encima estoy poniendo remedio para que
no vuelvan a visitarme en mucho tiempo.
Cuando salgo a pasear, al
regresar a casa, es frecuente que me encuentre en uno de los pasillos de la
Vuelta del Castillo con la cara sonriente de esa persona. No tengo seguro cuál
es su ocupación, aunque más de uno diría que es un mendigo o como se llame a
los pedigüeños apostados en las puertas de los supermercados, de las iglesias
o… en uno de los pasillos de la Vuelta del Castillo.
Es extranjero: tal vez búlgaro o
quizás rumano, no lo sé. Habla muy mal el castellano pero infinitamente mejor
que yo hablo su idioma. Tiene amputadas ambas piernas un poco más abajo de las
rodillas; los muñones los tiene protegidos con unas rodilleras de cuero negro y
para él es normal adoptar una postura que, de lejos, parece que estuviera “de
rodillas”, es natural. Pelo rubio y su cara me recuerda a la del remero gallego y
campeón olímpico David Cal.
Conforme me acerco a él, adopta
el gesto que yo llevo en la cara: si el ceño está fruncido, él también
fruncirá el suyo, pero con una diferencia, a la vez sonreirá. Si lo llevo
serio, él me invitará a sonreír. He notado que al llegar a sus dominios no
tengo más remedio que aparcar la seriedad y sonreír.
Sospecho que su “trabajo” tiene
una finalidad, de hecho a su lado aparca una caja de cartón en la que la gente,
sonriente, deposita sus monedas. Un día la casualidad me gastó una broma: fui
decidido a subir el nivel de su caja y, al llegar a su lado, ¡sorpresa! no
llevaba dinero. Enseguida entendió la situación y con su cara habitual me dijo -“no importa, lo importante es la vida y hoy
hace un día precioso”-
Este “pobre” es muy raro: sonríe,
es educado, amable; me resisto a creer que pertenezca a un grupo de los que a
primera hora de la mañana va esparciendo a los “trabajadores” por los lugares
estratégicos de Pamplona y cada cierto tiempo pasan a recoger el producto y
más tarde, al terminar la jornada, los retiran hasta la mañana siguiente.
Esto es todo por hoy.