Hacía
mucho tiempo que no pisaba el Estadio Larrabide; la última vez que
anduve por allí se llamaba Estadio Ruiz de Alda.
Mis
lejanos recuerdos no son agradables. Allí conocí el sabor a sangre
cada vez que corría por sus pistas de ceniza cuando los hermanos
maristas nos acercaban, desde el vecino colegio de Santa María la
Real, a las clases de educación física. Cierto día, mientras
jugaba en la arena del foso de saltos, se me acercó un 'señor'
diciendo ”que le gustaban mucho mis muslos tan ricos”. Más
tarde, cumplidos los 21 años, me alejé del estadio con un esguince
de tobillo que me hice atrapando un balón en un partido de
balonmano.
El
ambiente allí era de fiesta. Los atletas discurrían despreocupados
por dentro y fuera de las pistas, unos con sus vestiduras de trabajo
puestas y otros con el chándal
de la federación de su procedencia.
Llovía
pero no importaba, era agradable andar a lo largo del perímetro de
la pista acompañado de espectadores, familiares de quienes corrían
o saltaban y de los propios protagonistas.
Por
fin llegué a la recta de meta y comencé a mirar con ojos del que no
ha visto una competición de atletismo en carne y hueso en su vida,
ya que hasta ahora siempre lo había hecho a través de la
televisión.
Poco
a poco me fui enterando de cosas relacionadas con las carreras de 100
metros vallas femenino. Anteriormente habían participado los hombres
y ahora estaban corrigiendo la altura de cada valla. ¡Sí! En la
prueba masculina éstas se sitúan a una altura de 106 centímetros y
en la femenina a 84 centímetros. ¡Ah! Y ellos corren un poco más
que las mujeres, llegan hasta los 110 metros. ¿Por qué? No lo sé.
Tengo
que decir que me impresionó la prueba. Saqué mis cuentas y me hice
una especie de regla de tres sobre el asunto.
Veamos;
si las mujeres alcanzan tal velocidad corriendo y saltando, se les
oye la zancada furiosa de las flexibles zapatillas en el suelo y, en
más de una ocasión, golpean con sus piernas en los listones de las
vallas, ¿cuál habría sido el resultado de la prueba masculina
anterior? ¿Cómo tiene que ser una carrera de 110 metros, saltado
vallas cada cierta distancia a una altura de 106 centímetros y
preparando milimétricamente la zancada para continuar con la
siguiente? Pero claro, enseguida la regla de tres la quise ampliar y
la trasladé a lo siguiente: ¿Qué será de esta prueba en una
olimpiada, en la de Tokyo por ejemplo, disputando la final los
mejores atletas del mundo?
¡Quiero
verlo!