martes, 3 de noviembre de 2015

Joan Manuel Serrat y el otoño



Yo diría que esto no tiene remedio. Huele a otoño y el paisaje lo dice. Los “sopladores” trabajan sin descanso, pero si echaran la vista atrás, verían que, a manera de una nevada invernal, lo que acaban de despejar vuelve a estar cubierto de hojas rojas y ocres.

Para meterse de lleno en el asunto de la tristeza otoñal, no hay nada mejor que escuchar alguna canción de Joan Manuel Serrat. Cuando él era un muchacho acudía a su maquinita de hacer bellísimas canciones y salían, aparentemente, una detrás de otra a cuál más hermosa. Hoy, animado por el día gris de mi pueblo, he buscado entre mis albumes y, sin querer, ha salido un CD que ni pintado para la ocasión: “La Paloma”. Se trata de una recopilación de temas editada en el año 1969.

Al escuchar estas canciones me gustaría llevar sombrero para quitármelo en señal de respeto hacia semejante tío. Tenía 14 años cuando le oí cantar por primera vez en la radio; juraría que fue CanÇo de matinada. Me convertí en un mísero imitador de su voz fácil y temblona.

Años más tarde fui a la “mili” y me llevé escritas con mi máquina Olympia un par de canciones de Serrat: cuando me sentía solo, con ganas de sacar toda la congoja del momento, acudía a mi papelito y recitaba los versos de Amigo mío o Cuando me vaya. Tal vez fuera aquello una tontería, pero era lo que me pedía el cuerpo, me sentía importante leyendo aquellos versos de las canciones que tanto me gustaban.

¡En fin! Hablo de todo aquello porque el día ayuda a recordarlo. Ha amanecido de un color grisazulado, lluvioso, frío, triste; un día ideal para la melancolía, para recordar tiempos en los que, si lo analizo, no tenía por qué embadurnarme de tristeza como de vez en cuando me gustaba hacerlo. ¡Jodé, pero si entonces mi hábitat eran las discotecas, cuanto más oscuras mejor! ¡Si pasaba el día cantando las canciones de todo el mundo! ¡El trabajo era una fiesta y la música un acierto para trabajar! 


¡Joan Manuel, agur! Últimamente estás hecho un muermo. Me voy.

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