Si no existiera, habría que inventarlo.
No estaba y lo construyeron, lo inventaron. Me estoy refiriendo al Paseo Fluvial de la Comarca de Pamplona. Comienza en donde cualquier vecino quiera;
unos prefieren en Barañain, otros en San Jorge, en la Rochapea, por La
Magdalena; algunos bajan por la picarra de la antigua gasolinera del Seminario;
los de Mendillorri tienen la puerta abierta en Burlada. No hay celos de
propiedad en los vecinos de Burlada con los de Villava y Huarte para llegar
hasta Iroz. Hay ramificaciones que atraviesan Arre y llegan a Sorauren, otras
quieren adentrarse por el río Elorz y no sé si lo consiguen.
Bien, este paseo recoge sin
descanso y con humildad los deshechos que los doctores han aconsejado a los
pamploneses tirar por la borda. Digamos que se trata de una “ruta del
colesterol” cualquiera. No importa que tal o cual día pretenda ser el primero
de la clase y me vista de atleta para inaugurarlo ¡no! Es imposible. Siempre está ocupado: unos porque se retiran
(los noctámbulos) otros porque se despiertan. Mi amigo Juanjo les suele
comentar que “el andar engorda” y
debe de ser verdad, pues a las vistas me remito.
La fauna de “okupas” podría
enmarcarla en los siguientes grupos:
Feriantes. Por "sanfermines".
Hortelanos. Antiguamente había muchísimos más, pero siguen existiendo.
- Korrikolaris. Atletas que hollan sin piedad el
resistente cemento o el agradable verde de la hierba.
-
Ciclistas. Chirrindularis que se refugian en la
cercanía de sus casas en los días en que la lluvia amenaza.
- Marchadores. Gente que, solos o en pequeños grupos,
mantiene su buena forma física oyendo música o poniendo el mundo en su sitio.
- Marchadoras. Personas que, a diferencia del
grupo anterior, son del género femenino y hacen exactamente lo mismo que los
masculinos, pero son perfectamente distinguibles unos de otros.
- Perros. Animales de toda clase y condición que,
acompañados de sus dueños, olisquean las hierbas en busca de territorios
perdidos.
-
Sexagenarios. Personas que, a buen paso, buscan
el siguiente retrete para descargar su urgente necesidad.
-
Escolares. Alumnos y profesores con ganas de
aprender y de enseñar que los árboles son dignos de respeto, que las hierbas
tienen su nombre, que unos animalillos huyen asustados y otros vuelan con
desparpajo.
-
Buscadores de tesoros. ¡Sí! buscadores de
cualquier fruta silvestre que el camino regala a quien lo quiera recoger.
- Celebrantes. Gente con ganas de reunirse y, de
paso, almorzar, comer, merendar y cenar.
- Pescadores. Deportistas que pescan simples
pececillos de río, pertrechados como si acudieran a la captura del atún rojo
cuan vulgares almadraberos se tratara.
- Peregrinos a Santiago. Gente despistada que deja
de lado su camino natural para aventurarse en nuestro lugar.
-
Profesionales. Trabajadores al cuidado de las
abundantes praderas.
-
Gimnastas. Ancianos que hace tiempo han
amortizado las instalaciones de los parques de gimnasia que antiguamente se
instalaron.
-
Remeros. Otra clase de deportistas que, a
diferencia de todos los anteriores, prefieren adentrarse en las aguas del río
Arga y… remar.
-
Pelotaris. Deportistas que aprovechan el frontón
de la Biurdana para jugar a pelota sin descanso.
-
Fotógrafos. Artistas de la fotografía que
florecen sin cesar.
Es probable que me haya olvidado
de alguno, pido disculpas y, por favor, hacédmelo saber y lo corrijo en un
momento.
Hasta otra.
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